La idea surgió en el año 2011 después de varias charlas con personas cercanas que me ayudaron a ver que no estaba sola, que hablar de sexualidad con libertad y sin vergüenza era necesario. Así, nació mi negocio, mi sexshop, con un propósito claro: hablar de deseo, placer y libertad para acompañar a otras personas a vivir su sexualidad sin culpa, sin miedo y con mucho amor propio.

Este proyecto es una forma de sanar, de reinventarme y también de construir una comunidad donde todxs se sientan comodxs, respetadxs y acompañadxs.

DAI.